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El inconsciente y el psicoanálisis son frutos de un acontecer de sentido. La formulación del inconsciente a cabalidad por Freud obedece a un largo viaje del pensamiento que atinó a pensar que la fragua de nuestras vidas o lo más importante de ellas es irreductible a la razón. Las grietas de la roca dura de la razón se fueron formando de manera lenta en el pensamiento de Kant, en el romanticismo literario y filosófico, posteriormente en Schelling, Nietzsche, Schopenhauer, Kierkegaard, hasta llegar Freud a la formulación de lo otro psíquico: al inconsciente propiamente dicho: "Un in-dividuo -dice Freud- es ahora para nosotros un ello psíquico, no conocido e inconsciente, sobre el cual, como una superficie, se asienta el yo" 1 Esta formulación del inconsciente es un acontecimiento del pensamiento, responde a plenitud a la más importante vena del pensamiento filosófico del siglo XIX, viene a ser cristalización de algo que se esforzó por salir a la luz en el mismo momento en que el tribunal supremo de la razón e instancia de fundamentación última, comienza a dar cuenta de los límites de su posibilidad para dar razón. Esta historia del debilitamiento del imperio de la razón es una historia olvidada, ignorada y ninguneada, y mientras tanto la razón adquiere nuevos rasgos. Sus nuevas notas son la eficiencia, la funcionalidad, el rendimiento, productividad, orden. Y su criterio de universalidad y de progreso, se transforma en un libre e ilimitado intercambio de mercancías que avanza cada día en su tentativa de dar al mundo un solo rostro. Pero también es verdad que la vida del signo es incontrolable y su carácter incalculable para extenderse e imprimirse en la vida espiritual de una comunidad, a pesar de esta homologación de modos de vidas y de culturas, lo hace seguir siendo expresión de lo inconsciente. Desutilizar la vida, hacer mentís de eso que se nos impone como realidad, es la tentación de nuestro inconsciente. Pienso en Michel Tournier que en Viernes y los limbos del Pacífico dice el personaje Robinson: "El tiempo quedó fijado en el mismo momento en que la clepsidra voló por los aires en mil pedazos. Desde ese mismo momento, ¿acaso no estamos viernes y yo instalados en la eternidad?" 2 Pienso en esa película francesa Amelié, en que la realidad en tropel sigue las imágenes, las visiones, lo sueños de la muchacha, imprimiéndole otro orden, siempre y cuando se piense, claro está, que lo más importante en este mundo no sea ganar dinero, gastar y consumir -como piensa Castoriadis que es el deber ser de la época- sino darse a lo que se sueña, irrumpe en imágenes, palabras, seguir sus rastros en las cosas, en los rostros, en los gestos, ver a la cara al vecino, al tendero y al de a lado, imaginarse que le va de algún modo, seguir los signos de los otros, sus imágenes, sus sueños y sus deseos, confundir las cosas, revolverlas, confiar en su ilogicidad y hacerle jugadas al afán de funcionalidad de la vida. Pero llegar a tener el higo rezumando almíbar literalmente en la boca, después de haberlo soñado, deseado, nombrado e invocado, y aprender a vivir día a día en un mundo creador y en devenir, significa haber abandonado a la razón como guía y a su cortejo de conceptos como instrumentos. Dice Pascal: "Porque la razón ha sido obligada a ceder, y la más cuerda adopta como principio suyos aquellos que la imaginación de los hombres ha introducido temerariamente en su lugar" 3 , por eso, y justo por eso, "la imaginación -dice de nuevo Pascal- dispone de todo, hace la belleza, la justicia y la felicidad que es el todo del mundo". 4 Pascal a eso que nosotros llamamos inconsciente lo llama imaginación y, para él "la imaginación apea frecuentemente y por completo a la razón de su sitio" 5 La denuncia pascaliana del carácter subrogado de la razón, es más que nada una incomodidad ante el racionalismo imperante, pero ¿cómo la razón va moviéndose de ese sitio rector, va viniendo a menos, se va desplazando, hasta ser efecto, algo superficial y finalmente, como piensa Freud, sujeto a varias servidumbres a la del ello y a la del superyó? ¿La razón de la modernidad es un modo histórico de ser de la razón? Éstas son algunas de las preguntas de este trabajo. En este recorrido, aparecerá una razón ahincada en pulsiones, fuerzas, impulsos, que como suelo de representaciones, sueños, imágenes, hacen imposible pensar en una razón pura, dueña de sí misma, autónoma, independiente y demás.
El inconsciente, el ello: lo otro psíquico. La réplica al racionalismo
Actualizada la última vez por singlemadrid 20 Mar.
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